. El pueblo yoruba es considerado el origen de la presente humanidad, situado en la actual Nigeria hace alrededor de 9000 años, siendo el calendario yoruba el primero que ha utilizado la humanidad actual. El calendario es un instrumento que refleja el tiempo como medida para que la persona programe sus actividades en forma sincronizada y armoniosa con lo que ocurre en el espacio material. Para ello se ha de tener en cuenta las influencias magnéticas, energéticas y espirituales de los distintos ciclos que se desarrollan y superponen concomitantemente en el tiempo. Si el ser humano actúa en forma ordenada y armónica con el tiempo y el espacio en el mundo material podemos decir que es dueño del tiempo y puede trascender el mismo, liberándose de las cadenas de la materia, elevando gradualmente su grado de conciencia. El Calendario Gregoriano creado por la Iglesia Católica es el de actual uso en el planeta, limitando a los habitantes de la tierra el acceso al natural poder espiritual que emana del magnetismo y los ciclos naturales la Tierra. El calendario actual es inarmónico, es irregular, es irracional y produce consecuencias nefastas sobre los seres humanos que estamos regidos por el; alienación, ignorancia, esclavitud, materialismo. Sufrimos un encantamiento hipnótico que no nos permite acceder a un patrón regular y armónico coincidente con los parámetros por los que está regido el universo. Es para tener en cuenta en profundidad los estudios de numerología efectuados sobre el numero cuatro (4), puediendo concluirse que el cuatro es el número de lo manifestado (el mundo material), la tierra, el planeta que habitamos. Cuatro son los principales elementos (agua, tierra, aire y fuego); cuatro son los puntos cardinales (norte, sur, este y oeste); cuatro son las estaciones del año (verano, otoño, invierno y primavera); cuatro son las fases de la luna (llena, menguante, nueva, creciente); cuatro son los días de la semana, llamado por los yorubas Orún Ifá y cuatro semanas configuran un ciclo de 16 días que los Yorubas denominan Itadogún en que se completa un ciclo de renovación de energía en el planeta Tierra. Esto por supuesto afecta a la humanidad y a toda manifestación de vida en nuestro planeta. Un (1) día terrestre es el tiempo en que tarda la tierra en girar sobre su eje con respecto al sol. El día terrestre se divide en 4 partes iguales de 6 horas cada una, siendo los vértices de esta división del día, la salida del sol en el alba, el cenit del sol al medio día, la puesta del sol en el crepúsculo y el punto medio en la noche entre el ocaso y el amanecer. Para los Yorubas el año calendario es el tiempo comprendido que transcurre en que la Tierra da una vuelta alrededor del Sol y completa de esta forma un anillo solar en cada órbita. Cada ciclo anual solar esta compuesto por las cuatro estaciones del año, iniciándose el año calendario con el solsticio de verano. Un año tiene 4 ciclos de 91 días cada uno que son las 4 estaciones del año. Verano / Otoño / Invierno y Primavera. Un ciclo lunar es el tiempo comprendido en que la Luna completa una órbita alrededor de la Tierra, que es igual a 28 días terrestres. A su vez el ciclo lunar tiene cuatro partes, las cuatro fases de la luna. Un año terrestre para los yorubas es igual a 13 ciclos lunares. Un año = 13 ciclos lunares x 28 días = 364 días. La tierra tarda en completar su órbita alrededor del sol 365, 2 días. Por eso respecto de los 364 días que surgen de los 13 ciclos lunares queda 1 día en el año y cada 4 años se acumula un día más. Concomitantemente con los ciclos lunares y el ciclo orbital de la tierra alrededor del sol están los ciclos magnéticos de la tierra y ellos son de 16 días. Este ciclo se divide en 4 y el resultado es 4 semanas de 4 días. El año tiene 91 semanas. ( 91 x 4 = 364 ). Un mes es igual a un ciclo lunar = 28 días = 7 semanas de 4 días cada una. Cada ciclo magnético de 16 días terrestres se compone de 4 semanas de 4 días cada semana. Si bien matemáticamente 4 x 7 es igual a 7 x 4 (por la propiedad conmutativa de la multiplicación) aquí el ciclo que aparece ignorado en los distintos calendarios que ha tenido la humanidad es el ciclo de 16 días, que se compone de 4 semanas Yorubas y que tiene relación directa con el mundo espiritual ( Orún ) y el Poder ( Ashé ) que desciende al mundo material (Ayé) en la forma cíclica indicada. Se debe tomar conciencia que el actual calendario gregoriano es inarmónico con meses de 28, 29, 30 o 31 días. Asimismo la semana de 7 días no tiene ningun sentido al no estar sincronizada con las fases de la luna. El calendario actual limita y condena al hombre a que su conciencia quede prisionera en el tiempo y el espacio. El tiempo no es simplemente lineal sino espiral, no es ya tiempo y espacio solamente sino que hay energía en las coordenadas tiempo y espacio, esto es cuarta dimensión. El uso de un estándar armónico, posibilitará a la mente de los humanos tener percepciones armónicas. Vivir el tiempo natural incrementará la apreciación de los ritmos de la naturaleza, de la armonía y el orden cósmico. La sintonía personal permitirá un incremento en el poder psíquico del ser humano. Vivir en el tiempo correcto: en el Ahora. Los Principios Yorubas pregonan una vida de sencillez, alegría y felicidad. Vivir con la conciencia iluminada por el Ahora, y percibir la inmensa riqueza de la vida que todo ser humano posee y que nada ni nadie se la puede arrebatar (superar el temor a la muerte). Ser dueño de si mismo es la herencia del ser humano que en un día cercano en este planeta se va a concretar y a su vez se caerá el velo de la ignorancia y el deseo (la ilusión) de poseer con violencia y egoísmo objetos y seres vivientes. A través de la elevación de la conciencia individual, la humanidad ha de percibir el eterno ahora. Se podrá acceder a una existencia galáctica dimensional mas elevada, con un Orden Sincrónico. Las comunidades que hacen uso colectivo del calendario de cuatro días y de las 13 lunas experimentan un cambio positivo en su conciencia destacándose un incremento en buena fortuna. No solo es importante un cambio individual sino una conducta social porque el comportamiento global humano tiene consecuencia relevante en el nivel de conciencia y en las manifestaciones de la vida material en nuestro amado planeta. La sabiduría Yoruba señala que el ser humano viene a la tierra a cumplir un destino (Atunwá) que le permite adquirir conocimiento y sabiduría. Dice también que el hombre es poseedor de lo que se denomina Ori, la chispa divina. En la medida que se sintoniza con su esencia divina o ser real inmortal eleva su estado de conciencia. Los Yorubas recomiendan desarrollar el buen carácter (Iwa Pelé) y ello permitirá elevar el estado de conciencia y alcanzar un estado de evolución superior. Establecer un vínculo con el Espíritu o Alma Inmortal que cada uno es, es decir estar guiado por lo Sagrado que reside en el interior de cada uno, esto es posible cuando se desarrolla el Buen Carácter.