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De: Orishas_Art
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Localización:
  Cuadro YorubaEn Benin: En el sureste del pais, teniendo como centro la ciudad de Ketou.
En Nigeria: En la región suroeste del país.
Pueblos vecinos: Fon , Igbo, Edo
Historia: Los descubrimientos arqueológicos sugieren que los antepasados Yoruba puedan haber vivido en su actual territorio desde la prehistoria.
La tradición oral Yoruba describe un mito sobre su origen en la que cuenta como Dios descolgó mediante una cadena, desde el cielo hasta Ile-Ife a Oduduwa, el antepasado del pueblo Yoruba, trayendo con él un gallo, un trozo de tierra y una semilla en la palma de la mano.

La tierra cayo en el agua, pero el gallo la rescató para convertirla en el territorio Yoruba y de la semilla creció un árbol con dieciséis ramas que representan el original de los dieciséis reinos.

El origen del pueblo Yoruba , aunque no existe certeza sobre el mismo, se cree que está en Egipto, de donde emigraron los Odudua, fundadores de los primeros reinos Yoruba. Esta hipótesis se basa en el parecido de las esculturas encontrado en Egipto y las esculturas encontradas en las escavaciones de la antigua ciudad-estado de Ife. Según sus mitos, sus fundadores eran los hijos de Odudua. Los Yoruba todavía se refieren a ellos mismos como "los hijos de Odudua."

Las ciudades-estado Yoruba formaban parte de los más de 25 reinos centralizados. De éstos, Ile-Ife se reconoce universalmente como el más importante. Se cree que fue fundado aproximadamente hacia el año 850. Su principal rival, el reino de Oyo, al noroeste de Ife, se fundó aproximadamente hacia el 1350 DC. Los Oni de Ife y el Alafin de Oyo todavía son considerados como los reyes Yoruba y respetados como tales en Nigeria. Otros reinos importantes eran Ijesha y Ekiti al nordeste; el Shabe, Ketu, Egbado, Ijebu, y Awori en el sudoeste; y el Ondo, Owo y Itsekiri en el sudeste.

En el siglo 15, y con la ayuda de las armas portuguesas se crea el imperio Oyo, cuya expansión se suele asociar con el comienzo del empleo del caballo. A finales del 18 siglo se produce una guerra civil en la que uno de los bandos consigue el apoyo de los Fulani, quienes en el año 1830 se hacen con el control de todo el imperio Oyo. La invasión Fulani empujó a muchos Yoruba hacia el sur donde se fundaron los pueblos de Ibadan y Abeokuta. En 1888, con la ayuda de un mediador británico, Yorubas y Fulanis firman un acuerdo por el que los primeros recuperan el control sobre su tierra. En 1901 Yorubaland es colonizada oficialmente por el imperio británico, quienes establecen un sistema administrativo que mantiene gran parte de la estructura de gobierno Yoruba. Economía: Históricamente, la sociedad Yoruba se ha caracterizado por el predominio de la agricultura como su principal actividad económica. Los cultivos fundamentales son el cacao y el ñame. Éstos se plantan por periodos rotatorios de tres años, alternándose con cultivos de yuca, maíz, cacahuete, algodón y lentejas. Al final de este ciclo la tierra se deja en barbecho, a veces durante siete años. Se estima que casi el 70 por ciento de la población se dedica a la agricultura. Yorubaland se caracteriza por la existencia de numerosos centros urbanos densamente poblados con campos circundantes para cultivar. Sociedad: Los sistemas políticos y sociales varían grandemente de unas regiones a otras. Cada región cuenta con un centro urbano importante en donde reside la principal autoridad de la misma. Cada pueblo tiene un líder (Oba), quién puede lograr su posición de varias maneras: de forma hereditaria, ganando la posición a través de la participación en determinadas asociaciones o siendo elegido personalmente por el Oba gobernate. En muchos casos, se considera que el Oba es un descendiente directo del Baale (padre de la tierra), el Oba fundador de la población. Un Consejo de jefes normalmente ayuda al Oba en la toma de decisiones. Asociaciones como el ogboni, juegan un papel importante equilibrando el poder dentro de las ciudades.

Antiguamente, el palacio real se encontraba en el centro de la ciudad y delante del mismo se celebraba el mercado. El Oba era el líder religioso y político del pueblo. Nombraba a los jefes; Otun ("hombre de la mano derecha"), o primer consejero y Balogun, el Jefe de Guerra. El rey era considerado como una persona sagrada, como un dios viviente. No se le podía ver ni hablar directamente. No podia comer en público. Su alma pasaba su sucesor.

Religión y Mitología Yoruba: Los Yoruba dicen que cuentan con 401 deidades diferentes. La complejidad de su cosmología ha llevado a los estudiosos occidentales a comparar la socieda Yoruba con la Grecia Antigua. Las deidades Yoruba son conocidas como orisha, y el dios principal es Olorun ("el dueño del cielo"). No existe ningún tipo de sacerdocio organizado o templos en honor de Olorun, aunque se le invoca pedir su bendición. Según la religión Yoruba cuando una persona muere su alma entra en el reino de los antepasados desde donde ellos continúan teniendo influencia sobre las cosas de la tierra.

La religión Yoruba varía significativamente de una región a otra; la misma deidad puede ser masculina en un pueblo y hembra en el próximo, o las características de dos dioses pueden ser incluidas en una sola deidad en una región vecina; en la ciudad de Ile Ife solo el dios embaucador se adora bajo tres nombres diferentes. En estas variaciones de las características de cada orisha, transmitidas oralmente, se aprecian además las influencias de religiones ajenas, especialmente cristianas y musulmanas. A pesar de tanta deidad, se considera que la religión Yoruba es una religión monoteista con un solo dios creador omnipotente que gobierna todo el universo, junto con varios centenares de deidades menores, cada una con un poder específico.

Tradición: tradicionalmente, los Yoruba han sostenido, la existencia de una concepción tripartita de la persona: "Ara" o cuerpo físico, "Emi" o mente-alma, y "Ori" o la cabeza interna.

En la cosmogonía yoruba esta concepción se explica de la siguiente manera:

Primero, se dice que Olodumare, Dios Creador, asigna a Orinansla, una deidad de la Creación, la formación del cuerpo físico de una persona. Así Orinansla moldea el pecho, los huesos, los músculos y los órganos principales. La cabeza física y el cerebro serían compuestos por otra deidad, Ajala; y los brazos, manos, piernas,etc…, por una deidad Ogun, dios del hierro.

Una vez Ara, el cuerpo físico, está satisfactoriamente compuesto, se dice que Olodumare le proporciona el Emi (alma) y la respiración divina de la vida. Este Emi sería el proveedor de las facultades mentales.
Después de que se ha añadido el Emi al Ara (cuerpo físico), se cree que otra divinidad, Ajala, termina el proceso proporcionándole la cabeza interna esencial a Ara llamado Ori que es el portador del destino de una persona y su personalidad. La traición oral yoruba dice que este Ori es puesto en la persona y no es elegido por ella, por lo que parece deducirse que la persona no dispone del llamado "libre albedrío".
Shango (Sango o Sagoe), el dios del Trueno, ocupa una posición importante en el panteón de la cosmogonía Yoruba. Crea el trueno y los relámpagos lanzando "piedras del trueno" a la tierra. Los sacerdotes van al sitio donde ha caido un relámpago para buscar la piedra lanzada por Shango.

Se cree que estas piedras tienen poderes especiales, y se guardan en templos dedicados a Shango. Éste, tiene cuatro esposas, cada una de las cuales es materializada a través de un río de la tierra Yoruba.

Su esposa principal, Oya, es representada por el Río Níger. Según un mito sobre Shango , cuando él era humano y gobernó como el cuarto rey del antiguo reino de Oyo, tenía el poder de crear relámpagos y, por descuido, mató a su familia entera inadvertidamente. Como compensación a este mal causado, a su muerte se convirtió en un orisha. Los Yoruba suelen decir que cuentan con 401 o 601 orisha diferentes y parece que es Shango, al ser el más reciente el que añade esa unidad.

Las características de Olorun como creador y omnipotente , pero sin culto de ningún tipo ha hecho pensar a algunos que tal vez sea de creación más reciente, como reflejo del dios cristiano y musulmán. Algunas leyendas Yoruba hablan de par de dioses, Orishala (Obatala, Orisa-nla) y su esposa Odudua, como deidades creadoras supremas, independientes del Olorun omnipotente o precediéndolo. En cambio, otra leyenda presenta a Olorun creando el mundo y dejando a Obatala y Odudua para terminar a los detalles; otros intérpretes han considerado Olorun y Obatala uno y el mismo.

Obatala, a menudo un dios escultor, tiene la responsabilidad de dar forma a los cuerpos humanos; Olorun, sin embargo, les la capacidad de respirar, les da la vida. En algunos lugares, Obatala gobierna sobre todos los orisha, o dioses menores, como rey, aunque subordinado a Olorun. Cuando llegaron los primeros misioneros cristianos a las tierras del pueblo Yoruba, les explicaron que estos dioses menores descendieron de un solo dios omnipotente, de la misma manera en que Jesús era el hijo del dios cristiano.

  Cuadro Yoruba
Otro orisha importante es Ogun, el orisha de la guerra. Sirve como el patrón de los herreros, guerreros, y de todos los que usan metal en sus ocupaciones. Preside también los tratos y contratos En algunas cortes Yoruba, se jura decir la verdad besando un machete sagrado que representa a Ogun. Se le considera temeroso y terrible en su venganza; si uno rompe un pacto hecho en su nombre, el castigo será inminente y terrible. Algunas regiones combinan Ogun con el dios del embaucador, Eshu. Eshu o Legba como es también conocido.

En el pasado, Eshu fue identificado equivocadamente por los europeos con el Diablo. El panteón Yoruba, sin embargo, no tiene ningún dios malo; una comparación más exacta estaría entre Eshu y el Satanás que pone a prueba la fe de los hombres.

Un mito sobre Eshu cuenta que una vez, se disfrazó de comerciante y fue vendiendo alternadamente a cada una de las dos esposas de un hombre, regalos cada vez mas maravillosos, lo que provocó la pelea entre ellas por conseguir el favor del marido hasta que la familia quedó rota definitivamente. Eshu también sirve como el guardián de casas y pueblos.

Cuando se le rinde culto en esta posición tutelar, sus seguidores lo llaman Baba ("padre"). Eshu también sirve como protector de Ifa, un arte geomantico sofisticado de adivinación que usa señales, y cuadrados crecientes del número cuatro para predecir todas las facetas del futuro. Es muy popular y hay muchos Yoruba que no toman ninguna decisión importante sin consultarlo.

Shokpona, el dios de la viruela, fue en otro tiempo, un orisha importante. Shokpona aterraba tanto que se temía decir su nombre, nombrándosele de forma indirecta, hablando de Elegbana ("tierra caliente") Asoro ("uno cuyo nombre no es propicio llamar durante la estación seca"). Los sacerdotes de Shokpona contaban con un inmenso poder; en tanto que se les consideraba capaces de llevar la enfermedad a sus enemigos De hecho, se sabe que hubo sacerdotes que preparaban una poción con las postillas y la piel seca de enfermos que morían de viruela para luego tirarla en la casa de un enemigo o un pueblo vecino para extender la enfermedad. Hoy, sin embargo, en que la viruela ha sido erradicada, los sacerdotes de Shokpona han perdido poder y el culto ha desaparecido.

Algunos dioses, como Olokun, sólo aparecen en ciertas regiones. Olokun ("el dueño del mar"), alternadamente un dios o una diosa, es responsable de la vida en el mar con sus soldados y sirenas; una leyenda popular cuenta que Olokun intenta conquistar la tierra por medio de un gran diluvio. Lógicamente, el culto a Olokun se da exclusivamente en las regiones costeras.

Cuando un niño nace, un adivino, babalawo, determinar qué orisha debe seguir el niño .

Como consecuencia del tráfico de esclavos de mediados del siglo 18 que afectó de forma especial al pueblo Yoruba, hoy se encuentran muchos elementos de la cultura, la religión y el idioma Yoruba extendidos por paises como Cuba y Brasil.
A partir de la segunda mitad del siglo XVI, negros de Africa fueron traidos a Cuba para trabajar como esclavos bajo la dominación española. Entre ellos, los del Africa occidental, y principalmente los Yorubá (o Lucumíes) ejercieron una enorme influencia en el desarrollo cultural y religioso de 1a isla. Su culto se expandió muy rápidamente y se conoce en Cuba con el nombre de Regla de Ocha (o Santería). Tiene como base la adoración de los dioses (Orishas) del panteón yorubá y la transposición de las divinidades africanas con los santos de la religión católica dando lugar a un sincretismo muy importante para el análisis de la cultura.

El origen de su nombre (Santería) es muy claro ya que se trata de un culto a los santos. Sus ritos, su música, su sistema de símbolos, sus leyendas, son testigos de su complejidad. El personaje más importante es el Babalao: es un consejero y experto en religión, predice a través de los oráculos. Además, cada creyente (Santero o Babalocha para los hombres y Santera o Iyalocha para las mujeres) está consagrado a un santo (Orisha) personal. Es sensato venerarlo en particular, honrarlo en su propia casa (que se convierte por esto en una íleocha, una "casa templo") donde se baila para y con él. La motivación de estas danzas es glorificar a los Orishas o atraerlos con el fin de que tomen posesión de uno de sus hijos (iniciados) para comunicar con los hombres. Este fenómeno de la posesión se Ilama el trance (subirse o montarse el santo).

El panteón yorubá y su mitología han sido comparados con los de la antigua Grecia. Los dioses yorubá tienen características humanas como el vicio y la virtud. En los mitos se relatan los hechos, las aventuras y la vida de estos dioses para posteriormente evocarlos en los ritmos, las danzas y los cantos.


Los tambores Ilamados Batá, con dos membranas o parches de diferente tamaño, el mayor Ilamado Inu y el más pequeño Chacha, se golpean con las manos y se sostienen horizontalmente sobre las rodillas. Existen tres tambores de tamaño diferente : (en orden decreciente) Iyá o el Mayor (la madre), Itótele o el Segundo y Okónkolo. El tambor mayor, Iyá, está provisto de hileras de campanillas (Chaworó). El sonido de la membrana se modifica al pegarle en su centro un anillo o aditamento resinoso. Además de los tambores hay unas maracas (Atcheré o Güiro).

Die BATAS werden bei religiösen Festen unter dem "Vorsitz" eines Geistes (Aña) geschlagen, der in den Trommeln lebt und symbolisiert wird durch einen geheimen Gegenstand (FUNDAMENTO), der bei der Weihe der Trommeln in ihr Inneres eingeführt wird.

Existen varias intervenciones, por ejemplo, el Oru del Igbodú (u Oro Seco), donde los tambores Batá tocan solos en honor de los Orishas. Pero habitualmente, las percusiones acompañan a los cantos y danzas. Las fiestas en la Santería sirven para expresar la gratitud o el descontento hacia uno u otro de los dioses. Hay también fiestas que se Ilaman Bembé. Durante estos acontecimientos festivos no se deben utilizar los tambores sagrados sino los Güiros (Ilamados también Awes o Chekerés), un tambor más una guataca (tipo de pico).

En las regiones rurales se utilizan frecuentemente tambores Ilamados Tambores Bembé. Existe un cierto número de Orishas más o menos importantes unos que otros y cada uno de ellos puede tener varios ritmos, cantos y danzas diferentes. Todas estas danzas pueden ser clasificadas en independientes (los bailarines, agrupados frente a los tambores, bailan de manera introvertida y sin relación entre ellos) y las colectivas (Aro de Yemayá), en círculo donde uno se desplaza en el sentido contrario a las manecillas del reloj. Las danzas se ejecutan durante la presentación de los iniciados delante de los tambores Batá, por el aniversario del diós y por el aniversario del día de la iniciación. Estas ceremonias se Ilaman Wemilere.

Los más importantes durante la celebración de estas fiestas son los tocadores de Batá (0lubatá) y el cantante solista (Akpwón), al cual responde el coro (Ankorí). Los bailarines se desplazan con relación a los tambores según sus niveles en la jerarquía de la Santería. Las danzas de la Santería son sin dudas las más variadas. Los movimientos más importantes son los realizados con la ondulación de la espalda que se transmite a los brazos y hasta los dedos. Aparente monotonía de los pasos que esconde una verdadera riqueza de movimientos.